“No me gustó”, o las confesiones de un Gamer
por Odin
En todos los otros aspectos de la actividad humana podemos encontrarnos con “vacas sagradas”: objetos o individuos que están más allá de las leyes que nos gobiernan al resto de nosotros, pobres mortales. Así, películas, series de TV, obras de arte, jugadores de fútbol y demás son elevados al Olimpo de la perfección. Los videogames no escapan a esta costumbre: títulos intocables, joyas en forma de bytes que deben ser admiradas y reverenciadas, ambrosías virtuales que indefectiblemente tienen que saberte a gloria. Y si algún demente (porque sólo un demente podría ir en contra de semejante obra maestra) osa pronunciar tímidamente un “che, pero a mi no me gustó…”, una legión de gamers desencajados van a mirarlo como si hubiese confesado durante una reunión de padres de jardín de infantes que le gusta vestirse de Winnie Poo y marmotearse viendo su compilado de torturas y desmembramientos de animalitos indefensos. El desdichado bajará la mirada, avergonzado de no estar a la altura de la obra que OBVIAMENTE no comprende.
Pero sepan algo: no están solos. Hoy propongo salir del “closet del fichín”, y con la frente algo,en alto, animarse a decir: “loco, a mi no me gustó…”
AL DIABLO CON EL DIABLO

"¡¡¡Seeee, me dropearon la Zunga Magica del Capitan Trueno!!!"
Diablo es un Action RPG, conocidos también como “Hack and Slash”, “Mouse Destroyers” y así. Aunque no es el padre del género, claramente es el que lo llevó a la increíble masividad que hoy tiene, además de engendrar cientos de clones de mayor o menor calidad. Lanzado en 1998, fue aclamado por la crítica, que resaltaba la atmósfera del juego, una impresionante banda de sonido (la cual recomiendo fervientemente) y una gran rejugabilidad. Un juegazo de la san puta, de principio a fin. Con semejante éxito, era cantado que una secuela vendría en camino. Anunciaron Diablo 2 y nos hicieron esperar. Y esperar. Y esperar.
Y finalmente llegó.
Y no me gustó.
Aun recuerdo cuando lo instalé. ¡La presentación! ¡Oh Dios, la fucking presentación me puso la piel de gallina! Esa música épica de fondo mientras se dibujaba el título encendido en llamas. Casi me hago cacona de la emoción. Comienza el juego, comienzan las novedades. “El árbol de habilidades esta muy bueno, la opción de correr también, los gráficos son medio una mierda pero bueh, todo no se puede. Mejor guardo el juego y me voy a cenar. Dónde mierda esta el save… Mmmmmmm ¿Salvar y salir?”
No hay saves. Si, no hay saves. Lo mas cercano a guardar una partida son los infames transportadores, que luego de salir del juego te van a permitir retomar desde ahí (pero todo lo que hay detras respawnea). Y Kurast. La puta selva de la puta Kurast con sus putos enanos lanzando dardos y los putos caminos que no llevan a ningún lado, mientras vos te pasas una hora y media buscando el PUTO transportador para activarlo e irte a dormir de una condenada vez porque ya son las dos de la mañana y aparentemente Blizzard no cree en el “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Diablo 2 es un juego para “item junkies”: esos tipos que disfrutan jugando 700 horas hasta que les dropean la “Zunga Celestial del Oso”. Dejame de joder. La expansión no hizo más que acrecentar estos problemas.
¿DEUS QUE?
Deus Ex provocó una especie de histeria en la comunidad gamer, incluso entre los periodistas especializados. Aun los más centrados terminaban de jugarlo y se descubrían en un estado parecido al de Forrest Gump cuando le toca las tetas a Jenny.

"Mmmmmm, ¿le meto un cuetazo o le hablo de Jesucristo?"
Para ellos, hablar de Deus Ex es hablar de perfección: gameplay abierto, donde todo podía hacerse de distintas formas, la historia, los personajes, la ambientación, todo termina de redondear un juego que recibió cientos de “90%”, “4 estrellas “, “12 morcillas” y así en todos los sistemas de puntuación que puedan imaginarse. Mientras se copiaban los archivos al rígido, veía avanzar el estado de la barra de progreso y tenía la sensación de estar esperando en las puertas de un monasterio budista al maestro ascendido que me guiaría hacia el Nirvana. Así de groso me lo habían pintado.
Y terminó de instalar.
Y no me gustó.
El juego no es malo, a decir verdad. Pero me lo habían inflado tanto, pero TANTO, que cuando finalmente lo comencé a jugar, termine pensando “¿Esssssssssssto era?”. Sí, hay varias formas de hacer las cosas, que en general me parecieron bastante obvias. Sí, puedo personalizar mi personaje con aumentaciones y demás ¿Y para que mierda las quiero si no necesito usarlas en ningún momento (de hecho termine el juego casi sin utilizarlas)? Las voces son comparables a la actuación de Mariano Martinez. El argumento no está mal, pero el final me pareció paupérrimo, mal resuelto, como si me hubiesen dado a elegir entre tres helados de nombre distinto pero con el mismo sabor.
Mi sensación general sobre Deus Ex sería parecida a cuando te hablan de una mina que te van a presentar como si fuera Keely Hazel, y cuando llega el día de conocerla te encontras con Maby Wells. ¿Eso significa que Maby es fulera? ¡Ni a palos! Es petisita y con pecas. Papá, yo le entro como perro a la polenta. Pero a mí me prometieron a Keely. Y cualquiera que haya visto fotos, sabe que Maby definitivamente NO ES Keely.
VIENTO DEL MORRÓN
Morrowind fue lanzado en el 2002, desarrollado por Bethesda Game Studios, un poco antes que decidieran que ya era hora de arruinar Fallout. El juego, sucesor del mítico y bugoso Dagerfall, presentaba un mundo muy grande, abierto y detallado para explorar, cientos de side quests, montones de profesiones y habilidades, la posibilidad de crear tus propios hechizos y armas, etc, etc, etc.

- 6 horas de Morrowind
Con semejante variedad, y siendo fan de los RPGs, no dudé un segundo. Tenía que jugar Morrowind. Aunque mi PC se arrastrara ante los requerimientos del juego, lo que ofrecía era tanto que bien valía pagar el precio de verlo con todo en low.
Y con todo en Low, lo jugué.
¿Y adivinen qué? No me gustó.
Nunca vi nada mas parecido a un simulador de caminatas. Mi personaje se movía a la velocidad de una tortuga renga, borracha y muerta. Cruzar de una punta a la otra de un pueblito piojoso era una tortura. Y ni hablar del combate. Para colmo de males se me ocurrió usar un mago. Pfffff, duraba menos que un culo sano en la cárcel de Batán. Y es en 1era persona ¡Por favor! ¿A quién carajo se le ocurre hacer un RPG en primera persona? Habré jugado unas 5 o 6 horas y lo desinstalé a la mierda.
QUE TE RECONTRA
El 90% de los que todavía están leyendo esto me deben estar puteando, indignados, casi perplejos. No pueden creer que este osando desmerecer a sus obras maestras, y me deben estar deseando una enfermedad peneana ¿Pero saben qué? Pueden carajearme libremente, no me enojo, en serio. Todos tenemos objetos a idolatrar y nunca podemos entender que haya alguno al que nuestro tótem le parece más feo que Zulma Lobato en portaligas. De hecho, yo hice exactamente lo mismo cuando escuché a alguien decir “Final Fantasy VII es una mierda”.
Esta vez me tocó a mí estar de este lado del mostrador.
















Septiembre 26th, 2009 at 18:58
A mi me aburrió el primer Diablo, el Baldurs Gate, y particularmente el mafia, muy predecible el final del juego.
Septiembre 27th, 2009 at 00:54
¡Qué Groso!
¡El Capitán Trueno!
¡Qué buen juego ese!
Octubre 5th, 2009 at 02:56
wow tengo los mismos gusto que este Odin, tampoco me gustaron ninguno de estos juegos, pero nada me gustaron ni un poquito, me deben estar deseando el infierno algunos, por decirlo de esa forma pero, es que es asi, son juegos que jamas me atrayeron, esos que nombro Odin
PD: entre asustado al articulo pensando que ibas a poner al Half Life 1 o 2 o los dos, tampoco dijiste que te gusten esos juegos, pero al menos no aparecen en el articulo xD, para mi esos son Obra Maestra.
Febrero 17th, 2010 at 14:01
La verdad que precioso artículo, gracioso y bien redactado. Cuando leí simulador de caminatas casi me descojono. Ciertamente que era eso, yo lo esperé como el maná y también me aburrió la hostia el juego pesado ese.
Un saludo!