Nov
11

[REVIEW] Assassin’s Creed IV: Black Flag

Pareciera que la norma en Ubisoft es que si una franquicia tiene éxito se la estira como paso con Assassin’s Creed II, Assassins Creed Brotherhood y Assassins Creed Revelations. Tres años, implicaron tres juegos, y la saturación que Ezio Auditore generó nos llevó a que podamos jugar con un nuevo asesino: Connor Kenway, quien en su juego ha fracasado en todos los puntos. No era un personaje atractivo, el gameplay se había destilado demasiado, a punto tal que es el menos interesante de los 6 juegos ‘grandes’ disponibles y nada era demasiado atractivo… exceptuando dos detalles: La navegación y que pusieron el foco en el personaje equivocado y no en Haytham Kenway.

 

Assassin’s Creed IV: Black Flag

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Hablabamos del ‘fracaso’ de Assassin’s Creed III, por que si bien este juego trae un asesino nuevo: Edward Kenway, podría haber sido una ‘continuación’ del juego anterior… Temas de marketing le dicen. La review que están leyendo va a ser foco en puntos comparativos entre el juego anterior y el actual. Para empezar Edward es cien veces más personaje que Connor. Su motivación, si bien a veces resulta una excusa para llevar la historia a lugares que no debería ir, y que su alianza con los asesinos es casual hasta el final de la historia, lo hace más humano que al nativo americano.

La primera gran comparación del juego está en el foco, la navegación era secundaria en el Assassin’s Creed III, pero ahora es un punto fundamental del juego, a punto tal que dejo de ser un minijuego para ser el método principal de movilización y además tiene un minijuego montado sobre el barco. Pasaremos la mitad del juego navegando y haciendo misiones abordo de nuestra nave y la mitad del juego sobre tierra. El mayor de los problemas radica en esta segunda parte, aunque la navegación se vuelve tediosa.

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Uno de los tantos pilares que mostraron los primeros cuatro juegos de la franquicia eran metropolis increibles, con estructuras gigantes que se podían explorar tanto por afuera como por dentro. Recuerden lo que era explorar gigantes catedrales en Roma, o el Coliseo, y ahora la torre más alta es simplemente eso: una torre: no tan alta, pequeña, simple de explorar y de llegar a la cima. Demás está decir que tanto en Assassin’s Creed III como en este juego esto ha desaparecido por completo, pero a diferencia del título anterior existen mapas como Puerto Principe, Kingston o Havana cuyo tamaño se acerca a una ciudad mediana o chica de juegos anteriores. Es cierto que por un instante Assassin’s Creed IV: Black Flag me dió ganas de volver a explorar una ciudad, de dejar la misión principal y pasar a explorar todo. Es por eso, quizás, que la primera mitad del juego me ha durado el doble que la segunda. Todo esto desaparece rápidamente cuando notamos que el foco está puesto en la navegación y si bien el mapa navegable es gigante, los destinos son islotes, barcas destruidas, ciudades infimas o fracciones de playas. Nada realmente atractivo, entendiendo que venimos de algo totalmente distinto.

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Otro de los grandes problemas del juego, y es algo de lo que vengo hablando mucho en juegos Open World, particularmente en Sand-boxes, es la falta de estructura, sobre todo en lo que la historia conlleva. Hay varias formas de manejar este tema, está el que hacen los juegos ‘grandes’ -en tamaño- como Grand Theft Auto V, en donde la libertad es tal que podés pasar muchísimas horas antes de realizar alguna misión casi sin restricciones, o el caso de Asylum, donde la parte del mundo abierto se va abriendo progresivamente, haciendo que el juego te lleve. Assassin’s Creed IV: Black Flag, sale un poco de lo que en este ejemplo Grand Theft Auto V o mismo Assassin’s Creed III hicieron, coartandonos la libertad con dificultades más que con restricciones, dando una falsa sensación de estructura que tiende volverse molesta, lamentablemente o se agrega un sistema estructurado, o no se hace, los puntos medios -en estos casos- suelen fallar. Esta falsa estructura esta puesta en la navegación, podremos mejorar el Jackdraw (nuestro navío) mediante hundamos muchos barcos (y con ello agarrar recursos) y gastar dinero. La navegación está abierta en todo momento, pero en ciertas partes del mapa, sobretodo muy temprano en el juego estará sobrepoblada de enemigos que nos serán imposibles.

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En tierra, el problema es similar, pero a la vez muy distinto. Si hacen memoria la franquicia Assassin’s Creed tenía tres puntos de inflexión. El primero era asesinar gente, el segundo era la busqueda de un artefacto secreto, prohibido y la última era una historia que ocurría en el presente, fuera del Animus, bastante alocada. Si bien los elementos que hacen al juego volvieron (por que en el título anterior, sólo la parte de una actualidad dificil de seguir estaba bien presente) están ordenados de forma rara. Por ejemplo, en la primera mitad del juego casi no habrá asesinatos y sobre el final se irá apilando. Quizás es la personalidad de Edward, y por eso lo perdonamos, pero nuevamente quita estructura. La búsqueda del artefacto existe, y le agrega misterio al juego y es, sin dudarlo, la fuerza que conduce al título. Mi problema está en el tercer item, en la historia del presente que se puede saltear. Quizás por que el nuevo personaje, sin nombre, sin voz que reemplaza al carismático Desmond Miles, quien nos acompaño por 5 juegos no es el mejor de los reemplazantes. Mi miedo es que, en algun momento del desarrollo, la gente de Ubisoft no supo por donde iba todo esto y tuvieron que matarlo, dejando más cabos abiertos -como es costumbre- que cerrando otros.

Assassins-Creed-IV-Black-Flag-REVIEW-PuntajeLo peor de todo no es esto, sino que la ofensa final ocurre cuando nos dicen que vamos a Londres, y si bien no voy a comentar por que estamos ahí o con quien, estamos en un teatro gigantesco y con eso… termina el juego. La única parte que me entusiasme -aunque sabía que no era jugable- es quizás la esperanza para que esta franquicia no se entierre, próximo Assassin’s Creed, con Haytham, en Londres, con más enfásis en lo que hace a un Assassin’s Creed y no a un simulador de piratas. Rápidamente destacar que el juego se ve increible en consolas actuales (PlayStation 3, Xbox 360) y que sin dudas se verá mejor en PlayStation 4. Del multiplayer podemos decir que si les gusto los anteriores, es exactamente igual, siguiendo el dicho americano “si no está roto, para que arreglarlo”, aunque no entiendo por que no usaron ese mismo criterio en la parte de un jugador. En definitiva es complicado no recomendar Assassin’s Creed IV: Black Flag. Principalmente por que el juego es superior a su predecesor, por que a pesar de la mezcolanza que hay es entretenido, y por ende el puntaje que le otorgamos

Plataforma utilizada para el analisis: PlayStation 3

 

 

TRAILER

 

 

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